El yihadismo recuperó sus métodos más ancestrales

12/Dic/2017

Segundo Enfoque, Por Yasmary Troconis

El yihadismo recuperó sus métodos más ancestrales

Todos los caminos les son válidos al
yihadismo en su afán de captar radicales dispuestos a perpetrar atentados e,
incluso, a dejarse la vida.
Todos los cerebros de la captación para la
yihad modifican sus modus operandi para eludir la presión policial: desde las
tecnologías del siglo XXI a las maneras artesanales del siglo XX. Los
estrategas de la captación tienen todos los planos de actuación estudiados.
Como lo recordaron algunos especialistas
policiales en la lucha contra el terrorismo, no hay un manual preciso. “Eso
hubiera sido el paraíso del investigador”, apuntan. Son anárquicos, no hay dos
perfiles iguales. La psicología de los captadores varía considerablemente.
Lo que sí se ha presenciado es cómo, en las
células, los vínculos de familia o de amistad son casi una constante. “Están
buscando gente de su confianza para lograr su estructura de primer nivel. El
blindaje de las células terroristas está siendo muy similar a estructuras
terroristas más arcaicas, alejadas de sistemas alojados en internet. Su
seguridad está siendo, de nuevo, física. Están recuperando modos de actuar del
terror de cuando no existía internet, incluso de cuando no había móviles”.
Comportamientos de los yihadistas
Porque, así como lo detallan analistas
consultados por los medios de comunicación, se ven comportamientos entre los
últimos detenidos muy similares, en cuanto a su seguridad y su manera de captar
adeptos, a los que usaban otras esferas terroristas de los años 80.
Se ha dado a conocer que su navegación para
captar adeptos está sufriendo una potente infiltración de las Fuerzas de
Seguridad del Estado y de los servicios de inteligencia. El denominado “agente
virtual encubierto” -figura clave en la lucha contra el terrorismo- machaca,
una tras otra, cada una de las intentonas de los terroristas en sus redes de
captación.
A pesar de ello, se logran eludir en
ocasiones este control “y entonces entramos en la etapa dura, porque en
cuestión de días se puede llegar a radicalizar por completo un simpatizante de
la yihad”, y tratar de llevar a cabo alguna acción violenta. Éste es el caso
del último detenido en la localidad madrileña de Parla. Relacionado con una
célula dirigida desde Marruecos, era el último eslabón de esa cadena y había
mostrado ya su disposición para cometer atentados en España.