Hamas el jueves por la noche dio la bienvenida al ataque de apuñalamiento en la ciudad de Adam en la región de Binyamin en la que tres personas resultaron heridas.
Hamas el jueves por la noche dio la bienvenida al ataque de apuñalamiento en la ciudad de Adam en la región de Binyamin en la que tres personas resultaron heridas.
La Justicia francesa imputó ayer a la empresa de cemento Lafarge por los delitos de financiación terrorista y complicidad en crímenes contra la humanidad. De acuerdo con la acusación, la compañía pagó cerca de 15 millones de dólares a grupos armados como el yihadista Estado Islámico (EI) entre 2013 y 2014 para mantener activa una planta en Siria. Lo hizo mediante el pago de tasas al transporte y la compra de materias primas, según el documento judicial. La cementera también es acusada de poner en peligro la vida de los empleados que trabajaban en esa filial siria y de la violación de un embargo vigente.
El terrorismo yihadista está consiguiendo que cada vez más la población musulmana que vive en Europa gire hacia el salafismo, la ideología de odio y supremacista que justifica religiosamente desde el Corán y la Sunna los crímenes islámicos. Lo que parecía fácil, barato, económico, la actitud de desviar la mirada, negar la evidencia, y considerar que la tolerancia hacia la ideología de muerte del salafismo y la connivencia con la República Islámica de Irán, ha resultado caro en vidas humanas y en costes económicos.
Dos explosiones en centros de registro de electores causaron hoy más de medio centenar de muertos y decenas de heridos en Afganistán, en medio de una nueva dinámica de ataques insurgentes contra objetivos electorales a pocos meses para los comicios parlamentarios del 20 de octubre, dejando un saldo de al menos 57 personas muertas y más de un centenar de heridos.