El autodenominado Estado Islámico ha cumplido su amenaza de “ahogar en sangre” a Estados Unidos en venganza por el castigo que le está infligiendo en Irak, tal como había anunciado en una campaña previa en Twitter. A pesar de los escalofríos que provoca, el espeluznante vídeo de la decapitación de un periodista norteamericano pone de relieve la astucia mediática de esos terroristas, y con toda probabilidad va a granjearles nuevos reclutas, incluso en Occidente.