La banda ultraislámica de ISIS repite un desarrollo conocido: los arropados por los autoritarismos contra cualquier atisbo democrático se transforman en un boomerang monstruoso.
La banda ultraislámica de ISIS repite un desarrollo conocido: los arropados por los autoritarismos contra cualquier atisbo democrático se transforman en un boomerang monstruoso.
Al Qaeda se financia secuestrando occidentales en Africa. Aunque los gobiernos europeos lo niegan siempre terminan pagando y así, inadvertidamente, financian el terrorismo que más combaten.
Los integristas del ISIS, recordando prácticas similares del nazismo, señala los domicilios de los católicos de la ciudad de Mosul. Lo hacen con la letra «N» del alfabeto árabe, que se transformó en un símbolo de la defensa de esos cristianos atacados.
Los Peshmerga kurdos, muchos de ellos veteranos de guerra están ajustando su defensa contra el Estado Islámico.