La sensación es de algún alivio. Las armas han callado en la Franja de Gaza. Por 72 horas, al menos. Ya no vuelan los misiles hacia Israel. Ni se oye el fragor de sus cañones. Hay una tregua. Frágil, pero allí está.
La sensación es de algún alivio. Las armas han callado en la Franja de Gaza. Por 72 horas, al menos. Ya no vuelan los misiles hacia Israel. Ni se oye el fragor de sus cañones. Hay una tregua. Frágil, pero allí está.
La imbecilidad, la hipocresía, la ignorancia y, también, la complicidad, se potencian como un combo siniestro en la mayoría de las críticas que Israel está recibiendo por su intento de poner coto al asedio permanente a que lo tienen sometido los jefes de Hamás, sanguinarios carceleros de dos millones de desgraciados palestinos en Gaza.
Uruguay, Israel y Palestina. Desde hace casi un siglo y hasta la llegada del Frente Amplio al gobierno, Uruguay mantuvo una larga tradición de defensa internacional a la causa judía, que empieza jurídicamente en la Conferencia de San Remo de 1920, con el apoyo de nuestro país —a través del Dr. Alberto Guani, personalidad de relieve mundial— a la Declaración Balfour sobre «el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío».
El alto el fuego en Gaza entra este jueves en su tercer y último día con un desacuerdo entre Israel, que acepta una prolongación incondicional, y Hamas, que afirma que los negociadores israelíes y palestinos en El Cairo no han cerrado ningún acuerdo para la tregua estable.»Israel no ve ningún problema en que el cese el fuego sea prolongado sin condiciones», indicó a la AFP un alto responsable israelí, bajo condición de anonimato.