¿Por qué se acordó un alto el fuego permanente entre el ejército israelí y Hamas? ¿Cuál de las dos partes enfrentadas sintió que estaba perdiendo y decidió ceder?
¿Por qué se acordó un alto el fuego permanente entre el ejército israelí y Hamas? ¿Cuál de las dos partes enfrentadas sintió que estaba perdiendo y decidió ceder?
A las siete de la tarde de ayer entró en vigor el alto el fuego indefinido entre Israel, Hamás y el resto de las facciones armadas palestinas en la Franja, en función de la fórmula diplomática presentada por Egipto. De acuerdo a lo pactado, representantes de ambas partes volverán dentro de un mes a El Cairo a negociar una solución al conflicto permanente.
En los últimos días hemos asistido a una profundización del conflicto de Medio Oriente con fuertes y trágicas manifestaciones militares, con un saldo doloroso en vidas humanas y un fuerte deterioro de las posibilidades de alcanzar la paz en la zona.
Muchos israelíes y palestinos han buscado la paz durante generaciones. Esto ha sido -y sigue siendo- el sueño al que nadie ha renunciado. Un sueño que se ha ido renovando cíclicamente en el escenario donde hoy se vislumbra con angustia lo que deparará el futuro. Para los creyentes de las tres religiones monoteístas (judíos, cristianos y musulmanes), la hoguera de violencia que no cesa representa un aspecto dramático. Sin embargo, es algo peor que eso. A mi juicio lo definiría en una sola palabra: “fracaso”.