Un día después de que se haya declarado el alto el fuego permanente entre Israel y Hamas, las dos partes claman victoria y se enorgullecen de las pérdidas de su contrincante. Pero si bien los acuerdos alcanzados son importantes, no son muy distintos de los compromisos asumidos luego del enfrentamiento de 2012 y esta vez no parece haber garantías de que la situación no se vuelva a tensar dentro de unos años.