El movimiento extremista islámico Hamás ejecutó a dieciocho sospechosos acusados de colaborar con Israel, señalaron fuentes palestinas.
El movimiento extremista islámico Hamás ejecutó a dieciocho sospechosos acusados de colaborar con Israel, señalaron fuentes palestinas.
En los últimos meses, los servicios de seguridad detuvieron a 93 activistas en Cisjordania, de Hamas, y su investigación arrojó que participaron de planes destinados a perpetrar duros atentados contra objetivos israelíes, en especial acciones violentas en el Monte del Templo, a fin de provocar una Tercera Intifada.
Horas antes de concluir la tregua, el brazo armado de Hamas comenzó a disparar cohetes contra Israel, que respondió con bombardeos aéreos. De ese modo quedó sepultada la posibilidad de un cese al fuego duradero. EE.UU. acusó a los islamistas y defendió a Israel.
Hamas presentó varias exigencias concretas en la mesa de negociaciones en El Cairo, como condición para aceptar un alto el fuego permanente. Entre ellas, el levantamiento del cierre y el bloqueo a la Franja de Gaza, la apertura de todos los pasajes fronterizos y la construcción de un puerto y aeropuerto en dicho territorio. Alegando que «no renunciará a las necesidades del pueblo palestino», Hamas quiere dar a entender que disparó misiles hacia Israel para liberar a la población palestina de Gaza de las restricciones impuestas por los israelíes. La realidad es otra. O mejor dicho, el orden de los factores, quizás no altere el producto, pero sí su razón de ser.