Jerusalem, el mundo y la paz

Jerusalem, el mundo y la paz

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Una cosa es discrepar políticamente, lo cual es más que legítimo, y otra fue la reacción casi unánime de advertencia sobre los «peligros» del reconocimiento de Jerusalem como capital de Israel porque «cobrará víctimas». Con eso se dio legitimidad de antemano a las reacciones violentas del lado palestino a las que en la práctica se estaba entendiendo como ineludibles, como si la «provocación» de Trump no les dejara otra opción que salir a atacar.

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El problema no es Jerusalén

El problema no es Jerusalén

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El problema no es Jerusalén, ni tampoco que Donald Trump haya reconocido su condición de capital de Israel. El problema no es Jerusalén, porque reconocer su capitalidad no daña unas inexistentes negociaciones de paz. El problema no es Jerusalén, ciudad histórica del pueblo judío y a su vez historia de Occidente. El problema no es Jerusalén. Esa ciudad ha sido, es y será la capital de Israel

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Por qué la mayoría de los israelíes agradece la decisión de Trump sobre Jerusalén

Por qué la mayoría de los israelíes agradece la decisión de Trump sobre Jerusalén

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Desde que el pasado 6 de diciembre Donald Trump reconociera públicamente a Jerusalén como capital de Israel y ordenara el traslado de su Embajada, hasta ahora ubicada en Tel Aviv, ha vuelto la encarnizada lucha de narrativas -que es otro de los frentes, quizás el más activo- del conflicto entre israelíes y palestinos. La declaración de Trump ha sido tachada de irresponsable, de incendiar Oriente Medio y de enterrar nuevamente del proceso de paz; sin embargo, puede que reconocer a Jerusalén como capital de Israel no sea tan malo, ni tan injusto

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Por qué los panarabistas y los islamistas rechazan Jerusalén como capital de Israel.

Por qué los panarabistas y los islamistas rechazan Jerusalén como capital de Israel.

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La emancipación del pueblo judío, y su culminación en la recuperación parcial de su tierra, Eretz Israel, provoca el miedo teológico del Islam al ver el incumplimiento de las profecías musulmanas recopiladas en el Corán y los hadices sobre el pueblo judío: “La Hora no vendrá hasta que los musulmanes combatan con los judíos y los maten. Los judíos se esconderán detrás de rocas y árboles, y estas rocas y árboles dirán: ¡‘Oh, Musulmán, Oh, siervo de Alá! ¡Hay un judío detrás mío, venid y matadlo!’ (Todos los árboles dirán esto con excepción de gharqad (lycium), ya que es un árbol de los judíos)”. Los hadices profetizan en los Últimos Días que todos los judíos y cristianos que no se conviertan al Islam serán exterminados y toda la tierra será musulmana.

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