Es una joya única en el mundo: alberga, en los cuatro kilómetros cuadrados de su mágica Ciudad Vieja los elementos testimoniales de la historia milenaria de tres religiones de repercusión universal, la judía, la cristiana y el Islam. Jerusalén se ha desarrollado y sigue creciendo también como una urbe moderna y vibrante que ha logrado armoniosa relación con la rica historia de su zona antigua, y apuesta con convicción al futuro, al convertirse en un centro líder de las nuevas tecnologías que cambian la perspectiva de la humanidad.