En los últimos meses, desde el discurso del Presidente Donald Trump del 6 de diciembre, reconociendo a Jerusalem como capital de Israel, y muy especialmente en los últimos días, desde la inauguración de la Embajada norteamericana en Jerusalem, nos veíamos en figurillas a menudo al tener que reportar por radio sobre lo que estaba ocurriendo. En un boletín o informe común, el tiempo disponible suele no superar el minuto. ¿Cómo incluir en tan poco tiempo tanto las últimas novedades como un mínimo de contexto? El resultado, ineludiblemente, es superficial. Para explicar parte de la polémica sobre Jerusalem, recurrimos a una idea central, señalando que los palestinos exigen la parte oriental , que se halla bajo soberanía israelí, como capital de su futuro Estado independiente.