No sabemos quiénes fueron, ni cuánto tiempo tardaron en copiar los versos del Talmud. Palabra tras palabra, ilustración tras ilustración. Sabemos que el pergamino fue encargado en Barcelona hacia la mitad del siglo XIII por una familia judía en buenas relaciones con la Corona de Aragón. Durante cien años, las 34 páginas ilustrada de esta Hagadá (así se llaman los textos leídos durante la Pésaj, la pascua judía), se conservaron en la Barcelona. Pero antes de que llegara el verano de 1492, el libro estaba de camino hacia Italia.