El Estado de Israel tiene el cien por ciento de los tambos tecnificados, todas las vacas tienen sensores que arrojan permanentemente datos sobre su sanidad y performance productiva, y las explotaciones son líderes mundiales en producción de leche por vaca, siendo Israel un estado pobre en tierras y en agua. Todo el rodeo está estabulado y recibe raciones concentradas porque no hay pasto. “Las claves son tecnología y manejo”, afirma el especialista Jacky Press, líder de Marketing de Livestock Intelligence Product de la firma Allflex. Y agrega: “En Israel se practica la filosofía de manejo individual, que considera que una vaca es una unidad de producción y hay que darle lo que necesita y cuando lo necesita”.
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