“El atentado del 7 de octubre, lanzado desde Gaza y hoy casi olvidado, fue tremendo: 1200 muertos, 240 rehenes… Era natural que Israel tenía que defenderse de una organización que proclama su desaparición. En ese momento era la víctima y nada podía discutir su derecho a defenderse. Como era de esperar, bastaron las primeras incursiones