¿A cuál de las dos Palestinas hay que reconocer?

Israel ha reiterado que acepta la creación de un Estado palestino con la condición de que sus vecinos palestinos reconozcan a Israel como Estado judío y pongan fin a los ataques sobre su territorio. Israel ha insistido en una solución al largo diferendo, sin atajos, y en el marco de negociaciones para concretar una paz duradera. Una solución con dos Estados, Israel y Palestina, viviendo uno al lado del otro y en paz.
Sin embargo, una de las facciones palestinas ha impulsado unilateralmente el reconocimiento de un Estado palestino en la ONU. Cientos de países se apresuraron y no dudaron en reconocerlo. Ante este hecho consumado vale la pena preguntarse a qué Estado palestino reconocieron. La pregunta no es antojadiza porque en realidad hoy hay dos Palestinas en pugna entre sí y con heterogéneas intenciones respecto a sus vecinos israelíes.

Lenguaje discriminatorio y racista

Sobre un supuesto insulto en un partido de fútbol que desató la polémica a nivel mundial, acerca de si Uruguay es un país racista. Pienso que tal circunstancia debe ser aprovechada para revisar actitudes instauradas no conscientes, tácitamente refrendadas por el uso y abuso -mala costumbre- arbitrariamente naturalizadas y sumadas al mito de que valen o no como ofensa según el tono o el contexto en que las decimos, sin darnos chance de análisis.

Bahréin acusa a Irán de promover una revuelta

Bahréin afirmó que tiene evidencia secreta de que Irán estuvo vinculado con protestas encabezadas por los chiítas en el reino en el Golfo pese a que una comisión independiente dijo que no encontró nada que respalde esas acusaciones. Las versiones de participación iraní en las protestas de 10 meses han sido cruciales para la toma de decisiones políticas en el Golfo durante las protestas, incluyendo la decisión de enviar soldados saudíes para proteger al gobierno en Bahréin.

Mikenberg: el Maradona de la Física

Habla como un europeo que aprendió español mirando las telenovelas de Cris Morena. Pero no. Es un científico porteño que no conoce de fronteras, como la física experimental. Jorge Mikenberg es uno de los investigadores más importantes desde la década de 1980. Hoy dirige el protocolo de acción que va hasta 2030 del programa Atlas, más conocido como el colisionador de átomos ubicado en las afueras de Ginebra, Suiza. Hijo de un ingeniero agrónomo y hermano de una matemática, de chico tuvo que huir del peronismo porteño y refugiarse en Salta, al Norte de Argentina, donde pudo contemplar la naturaleza. De regreso a la capital terminó la escuela hasta que su padre, quien describió la constitución geológica del suelo argentino, obtuvo un puesto en la agencias de la Organización de las Naciones Unidas dedicada a la alimentación y agricultura (FAO) y tuvo que emigrar a Nicaragua. «Estuve unos días preso por hablar de democracia bajo la dictadura de la familia Somoza», recuerda Mikenberg. A los 16 años se fue a una colonia socialista (kibbutz) en Israel. Sus padres, para estar cerca, se mudaron a Tanzania. Estudió Física en la Universidad de Jerusalén, carrera que terminó en Chile (Pontífica Universidad Católica de Santiago). Regresó a Medio Oriente para cursar su doctorado en Física Experimental, hizo el posdoctorado en Estados Unidos y trabajó como representante del Instituto Weizmann en Alemania. Finalmente, se radicó en Ginebra en 1983.