Tras gobernar de manera autoritaria durante los últimos treinta años, el gobierno del presidente autócrata Hosni Mubarak, pende de un hilo tras la espontánea y decidida manifestación popular y la quita de apoyo occidental y de su propio ejército.
Tras gobernar de manera autoritaria durante los últimos treinta años, el gobierno del presidente autócrata Hosni Mubarak, pende de un hilo tras la espontánea y decidida manifestación popular y la quita de apoyo occidental y de su propio ejército.
El deseo de la constitución de un Estado Palestino y el advenimiento de la paz en el Medio Oriente es absolutamente compartible. Desearíamos incluso que tal Estado sea tan próspero como el Estado de Israel.
Los acontecimientos en el Norte de África que implican a las sociedades árabes de Túnez, Argelia, Egipto, más las de Jordania, Yemen y las que posiblemente se verán contaminadas por esta explosión de violencia que nadie esperaba, necesitan de un análisis que no se vea arrastrado por la gravedad de los sucesos.
El estallido popular que recorre el mundo árabe se ha cobrado su primera víctima política en Jordania. El rey Abdalá II ha disuelto este martes el el Gobierno jordano y ha nombrado a un nuevo primer ministro. El monarca ha dado así cumplimiento a una de las principales demandas de los miles de manifestantes que, inspirados en las protestas egipcias y tunecinas, salen a la calle cada viernes en Jordania.