Una vez más, como desde hace seis años, nos aprestamos hoy, 27 de enero, para asistir al rito conmemorativo de la “Liberación” de Auschwitz llevada a cabo por las Naciones Unidas. En efecto, hace ya 66 años las tropas rusas del Ejército Rojo, en su carrera hacia Berlín se topaba con los despojos de la industria de la muerte nazi. Los judíos consideramos, siguiendo a Tzvetan Todorov, que la memoria que debemos construir a partir de la Shoá es una memoria ejemplar, una memoria crítica, viva, que nos permita la acción. Por el contrario, la memoria que propone la ONU parece ser una memoria literal, una memoria ritual, una fotografía amarilla, fija en el tiempo e inmutable, sin conexión con el presente ni el futuro.
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