Ni bien se anunció el acuerdo de reconciliación entre las dos facciones palestinas rivales, Fatah y Hamas, el Primer Ministro de Israel, Benjamín Netaniahu, declaró que los palestinos deben elegir entre el acuerdo con Hamas y la paz con Israel. A mi juicio está equivocado: el dilema es diferente. Los palestinos deben elegir entre la insistencia en seguir con los fracasos del pasado y la adopción de una política acorde a un Medio Oriente que desea ingresar plenamente a la democracia y la modernidad; deben elegir entre el pragmatismo responsable y el dogmatismo destructivo que va a frustrar por enésima vez su aspiración de tener un estado; deben elegir entre el triunfalismo vacío y la audacia necesaria para romper con concepciones obsoletas. Ni Hamas ni la Autoridad Palestina pueden darse el lujo de seguir con su política rutinaria.