La mente suele tomar el atajo del aforismo, para fijar esas perplejidades. Entonces recordé: «Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada». Las conclusiones naturales implican una apología del pluralismo y la tolerancia política y religiosa. Defender el bien común y la individualidad del otro es la única garantía para nuestra propia individualidad.