Decididamente cuando André Malraux hizo su célebre predicción en 1955: «El siglo XXI será espiritual o no será» cometió una gran equivocación. El fanatismo religioso no es espiritualidad. Más bien es todo lo contrario. Con cada día que pasa, la posibilidad de la proclamación de un Estado palestino luego de un voto triunfal en la ONU, se hace más remota. No porque Israel haya convencido a los palestinos y al mundo de que la adopción de medidas unilaterales sin ningún acuerdo no es una buena idea, sino porque los palestinos temen que se convierta en un bumerang desencadenando la reanudación de la guerra civil entre Hamás y Al Fatah.