Ante la falta de liderazgo de Estados Unidos, otros quieren dirigir a Oriente Medio. La batalla se está convirtiendo en una competencia entre los radicales que quieren manejar la región. Eso es lo que sucedió en la década de 1950 y 1960; y esto no es bueno. En ese entonces, la rivalidad era entre Egipto, Siria e Irak. Hoy en día, los competidores son Turquía, Irán y un Egipto radical, en tanto que Irak y Siria se encuentran al margen debido a sus problemas internos. Mientras tanto, los sauditas se han visto obligados a asumir el liderazgo de los restantes Estados árabes moderados (los Emiratos del Golfo, además de Marruecos y Jordania), ya que no pueden depender más de los Estados Unidos para su protección.
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