El refrán popular dice que para muestra basta un botón. Ya se han exhibido cientos de botones, que no son una muestra sino una verdad a gritos la cual no se debe desestimar. El integrismo musulmán aspira a un objetivo que es total y radical: el que aún no lo profese, debe regirse por la ley sagrada musulmana, como ordenamiento jurídico, de valores y vida cotidiana. Dentro y fuera del mundo árabe. Sostienen que sólo hay dos mundos: el de adentro ya regido por la «shaaría»- ley coránica, y el de afuera: todos los demás, «los infieles».