La chica de origen etíope pasa nerviosa las hojas del pasaporte. Es una soldado israelí del retén de Kalandia, la entrada a Ramallah, asiento del gobierno palestino. El fusil que lleva en el hombro se le resbala y le arrastra por el piso. Está preocupada porque en las últimas horas se elevó el alerta de seguridad. Israel se está blindando en estas horas. Teme un levantamiento masivo de los palestinos acompañando la presentación del pedido de reconocimiento del Estado Palestino que hará el viernes el presidente Mahmoud Abbas ante la asamblea anual de las Naciones Unidas.