Desde el atardecer de anteayer 28, el mundo hebreo celebra su Año Nuevo espiritual, llamado Rosh Hashaná -«cabeza del año»- por iniciar días para pasar balance, aclarar las ideas y renovar luz en los propósitos. De un siglo acá, el judaísmo ocupa las primeras planas por causas trágicas, como la aparición del racismo en la Alemania de los años 20 -y años antes en Francia con el caso Dreyfus-, la masacre en el Holocausto generado por los nazis en los 30 y 40 y la resistencia palestina a la creación del Estado de Israel a partir de 1948. La Guerra de los 6 Días, la ocupación de Cisjordania y la discusión sobre los asentamientos reaparecen siempre en el repertorio internacional, sobre un telón de fondo creado por terroristas y gobiernos enemigos declarados de Israel, que han generado una caterva de fanáticos dispuestos a morir con tal de darse el gusto de matar.