Fue construido para albergar la 1º Exposición Nacional de Producción en 1956. Fue velódromo; fue sede del V Campeonato Mundial de Básquetbol en 1967; fue cárcel durante la dictadura; fue albergue para evacuados; fue sede de asambleas; fue escenario de grandes (y otros no tanto) artistas. Fue testigo de glorias y fracasos del básquetbol uruguayo; entre los últimos, de los destrozos provocados por los hinchas de Aguada y Goes en 2008. Un día incluso fue convertido en una piscina para una demostración de un auto anfibio “igualito al de James Bond”, recuerda Fernando, un vecino que ve por la puerta 4 lo que ahora es el Cilindro Municipal Héctor Grauert: los añicos de un monumento nacional. Un incendio en la madrugada de ayer destrozó el estadio cerrado de mayor capacidad de Uruguay. Para algunos, era una desgracia anunciada.