Desde su fundación en Egipto en 1928, la trayectoria de los Hermanos Musulmanes ha estado llena de sombras y leyendas, alimentadas por la clandestinidad que sufrió en muchos periodos de su corta historia, y por la personalidad dispar de sus dos principales representantes: el fundador, Hasan al-Banna, y el ideólogo, Sayyid Qutb.