CINCO veces al día, conmina el grito del almuédano a alzar constancia de que hay un Dios que es el más grande, de que nadie más que Dios es Dios, de que Mahoma es su mensajero, de que ir a la oración e ir a la felicidad es lo mismo, de que orar es mejor que dormir, de que Dios —replay— es el más grande, de que no hay más Dios —replay— que Dios. Cinco veces al día, impone la verdad que el Dios dicta. Sin interrogaciones. Toda pregunta es blasfemia contra la palabra divina contenida en el Libro.