Un grupo sirio defensor de los derechos humanos denunció ayer la muerte de 757 civiles desde que comenzó la insurrección contra el régimen del presidente Bashar Asad a mediados de marzo, mientras fuerzas respaldadas por tanques irrumpen en varios pueblos del sur del país cerca de la convulsionada ciudad de Dara. Ammar Qurabi, quien preside la Organización Nacional por los Derechos Humanos en Siria, dijo que el grupo tiene la lista con nombres, edades, causa de muerte y la zona donde se produjo el deceso.