Durante décadas, los líderes occidentales desestimaron el lenguaje de Alí Jamenéi como mera retórica. Pero su historial demostró que la ideología, y no la ambigüedad, guió la estrategia de Irán hacia Israel, Estados Unidos y su propio pueblo ay un tipo de estadista que Occidente nunca aprendió a tomar en serio: el absolutista