Para llegar a Uruguay Helena Glaser tuvo que atravesar varios husos horarios, soportar más horas de lo conveniente en dos aeropuertos de tránsito y estar arriba de un avión cerca de un día entero. 24 horas más tarde esta rumana que vive desde hace más de 30 años en Israel, estaba impecablemente vestida y maquillada en el lobby del Sheraton. Glaser está acostumbrada a vivir así, pues desde 2004 es la presidente de WIZO (organización internacional de mujeres sionistas por su sigla en inglés), y ese rol implica –además de trabajar por un mundo más justo para aquellos que nacieron con menos posibilidades- viajar a todos aquellos países donde su presencia sea necesaria. Porque si hay una característica que se destaca de esta mujer de pelo color caoba y rasgos amables es su capacidad motivadora. Por eso no es extraño que cada vez que alguna de las patas mundiales de la organización realiza un encuentro le pida que esté para dar una conferencia. Su desembarco en Uruguay hace unas semanas estuvo vinculado al XIII Congreso Latinoamericano de WIZO, y a pesar de que ya había estado en territorio oriental en otras oportunidades, esta fue la primera vez que pudo quedarse varios días.