El embajador sirio en Madrid, Hussam E. A’Ala, trataba de convencerme el pasado sábado mientras conversábamos en la recepción de la Embajada de Marruecos, de que las informaciones que se difunden sobre lo que pasa en su país no se corresponden con la realidad. Todo es una conspiración, al parecer y no se tienen en cuenta las reformas emprendidas. Sólo unas horas después, los tanques de Bashar el Assad, aplastaban a los manifestantes en la ciudad siria de Hama, la más combativa de las que se enfrentan al régimen, que sigue impidiendo la entrada de medios de comunicación extranjeros al país.