El siglo XX ha sido tan intenso para los judíos que ha acabado eclipsando todo su pasado. Evocar hoy la causa hebrea obliga a centrar el relato, inevitablemente, en el Holocausto nazi y el conflicto entre Israel y Palestina, como si todo lo que ocurrió antes cupiera en una nota a pie de página en los libros de historia. Sin embargo, la memoria de los descendientes del reino de Judá es tan larga y frondosa como la del propio Occidente, aunque el papel de chivos expiatorios de todos los males que a menudo les tocó desempeñar les condenó a una marginación secular. Las actas siempre las levantan los vencedores.