En mayo del 2016, un grupo de 17 exhaustos judíos yemeníes culminaron con éxito una de las aliyá (inmigración judía) a Israel más complejas y peligrosas de las últimas décadas. Entre las escasas pertenencias con las que aterrizaron en el aeropuerto de Ben Gurion había un pergamino de la Torá de unos 800 años de antigüedad. La huida de esta familia de Saná –la capital de Yemen– a Israel enfureció a las autoridades locales y a sus aliados iraníes, y como represalia arrestaron y encarcelaron al joven judío yemení Levi Marhabi, acusado de ayudar a escapar a la familia llevándose consigo el antiguo texto sagrado, que definieron como “tesoro nacional de Yemen”.