En julio de 2006, ni israelíes ni libaneses pensaban que podría haber una guerra, pero se equivocaron, y esa conflagración, cuyo duodécimo aniversario se celebra hoy, «modificó el tablero geopolítico de la zona», valoró a Efe Uzi Rabi, director del Centro Moshé Dayán para estudios de Oriente Medio y África de la Universidad de Tel Aviv. «Israel no conquistó nada, sólo golpeó duro a Hezbollah, y sin embargo la guerra fue en realidad contra Irán. El cambio en el mapa geopolítico es que los países árabes de la zona apoyaron a Israel», indicó. En tanto, los libaneses consideraron al final del conflicto que fue una “victoria de Alá”.