La halajá o ley judía, debe responder a los desafíos de la vida judía en todo lugar y momento histórico. Por ello, al igual que cualquier sistema legal, está en constante evolución. Los cambios deben llevarse a cabo en base las fuentes desde el talmud, pasando por los códigos y las responsa. Durante más de 1.500 años, hasta nuestros días, se han escrito textos legales que, basados en el análisis de los textos que los precedieron, utilizando las reglas dentro del sistema y aplicándolas a nuevas circunstancias, han logrado que la ley judía no pierda su vigencia. Además el Talmud nos enseña que es preferible ir por el camino permisivo, y no el estricto, cuando ello es posible sin romper con el sistema.