Soplan fuertes vientos de cambio en el mundo árabe y en Medio Oriente. Comenzaron en Túnez, donde la revolución de los jazmines logró derrocar al dictador Zine el-Abidine Ben Alí. Siguen en Egipto con fuerza creciente, donde el presidente Hosni Mubarak cuenta las horas o tal vez los días antes de renunciar y traspasar el poder al vicepresidente Omar Suleiman para que se realicen elecciones libres y democráticas en setiembre. Y pueden seguir soplando en cualquier país árabe, en Yemen, Jordania, Libia, Arabia Saudita y hasta en los más represores como Libia y Siria.