La reciente visita a Irán de cinco legisladores -tres del Frente Amplio, un blanco y un colorado- es tan misteriosa como contradictoria con la posición democrática y defensora de los derechos humanos de nuestro gobierno y del resto del sistema político. Son tan frágiles como cuestionables los argumentos esgrimidos por los diputados viajeros para tratar de justificar su presencia en la nación persa y sus entrevistas con los principales gobernantes, incluyendo el presidente Mahmoud Ahmadinejad. Carece de solidez su argumento de que fueron a abrir nuevos mercados para las exportaciones uruguayas y atraer inversiones a nuestro país.