Los terremotos políticos que están ocurriendo en el Medio Oriente, en la Cuenca Mediterránea y en el mundo árabe en general. Bien que no son terremotos físicos como el de Nueva Zelandia, Tahiti, Chile o el famoso de México en 1985, sus efectos podrían ser más devastadores todavía y afectar poblaciones y continentes y tener repercusiones en el mundo entero.