El escritor español Jorge Semprún, de 87 años, murió en París, lejos de su patria, a la que quería volver y no pudo, aunque jamás dejó de planear el regreso. «Estoy seguro de que mi muerte me recordará algo», escribió alguna vez este personaje preciso, serio, sufrido y melancólico, en una de sus obras más realistas, Viviré con su nombre, moriré con el mío, que narra la historia de un joven que cambia su nombre por el de un moribundo en un campo de concentración nazi para salvar la vida.