Hace pocos días el Presidente de Estados Unidos formuló un llamado a Israel y a los palestinos tendiente a aceptar las fronteras de 1967, en un intento de establecer las bases para un acuerdo de paz en el viejo y complejo conflicto territorial que los separa y que ha dado lugar a numerosas guerras desde 1920 a la fecha. Debe considerarse como una propuesta discutible, ya que ignora uno de los principios elementales en toda gestión conciliadora, como lo es tener en cuenta la realidad sobre la que se está trabajando. En ese sentido, la propuesta de Obama, ignora tres puntos fundamentales que se imponen en cualquier negociación sobre ese tema que se refieren a Jerusalén, las alturas del Golán e incluso a propuestas anteriores de los palestinos, que ya fueron rechazadas. Insistir en lo mismo, cuarenta y cuatro años después, no permite recibir con optimismo este nuevo intento.