Los opositores del presidente venezolano Hugo Chávez saben bien que cualquier cosa que digan por teléfono puede ser grabado y difundido por la televisión pública del país. Si bien la intercepción de llamadas sin una orden judicial está prohibida en Venezuela, en las últimas semanas la radio y la televisión han difundido numerosas grabaciones, en lo que ha pasado a ser una práctica común que busca ridiculizar a los políticos de la oposición.