El gobierno iraní está, una vez más, bajo la lupa de Estados Unidos. El Departamento de Justicia y el FBI acusaron ayer a esa nación islámica de estar tras un complot terrorista, ahora desactivado, que pretendía atentar contra las embajadas de Arabia Saudita e Israel en Washington, así como asesinar al embajador saudita, Adel al Jubeir. El sitio ABC News agrega que el plan incluía también el bombardeo de esas embajadas en Buenos Aires. El secretario de Justicia, Eric Holder, explicó en rueda de prensa conjunta con el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Robert Muller, que el gobierno iraní habría pagado US$ 1,5 millones a dos hombres para que perpetraran los atentados.