Es difícil, para aquellos que disfrutan de la música de Daniel Barenboim, criticar a un artista como él. Sin embargo, el famoso director israelí acaba de dirigir a un conjunto de músicos europeos en Hamastán, incluidos italianos de la mundialmente famosa ópera de La Scala de Milán. Realmente, el pianista Y director de orquesta israelí cruzó una línea roja con un gesto muy anti ético. «Estamos tocando este concierto como un signo de nuestra solidaridad y amistad con la sociedad civil de Gaza», dijo Barenboim. También deseó «éxito» para el acuerdo de unidad entre Hamas ( grupo terrorista) y Fatah, firmado en Egipto. Las interpretaciones de Barenboim, de Beethoven y Mozart, no pueden ser una excusa para su irresponsabilidad política.