El Museo Judío de Berlín cumple diez años, convertido en uno de los grandes atractivos de la ciudad. La sección dedicada al Holocausto es la más visitada, pero el museo abarca toda la historia de los judíos en Alemania. El edificio en zigzag del arquitecto Daniel Libeskind es ya una de las instituciones más destacadas del paisaje cultural europeo y una seña de identidad de Berlín. Pero el camino no fue sencillo. «Se trataba de construir más que un museo. Debía lograrse una unión con la historia alemana en Berlín (…) y a la vez desarrollar algo que proporcionase esperanza a las generaciones venideras. No era tan fácil», explicó recientemente el arquitecto en entrevista con medios berlineses.