Para la rememoración de esa noche siniestra en la historia de la humanidad, nunca es tarde y siempre hay que tener la memoria vigilante, porque los huevos de la serpiente están, así como las fuerzas y los espurios intereses que en su tiempo generaron una ola de antisemitismo en Europa en las décadas del 20 y del 30, lo cual desencadenó el fascismo en Italia con Mussolini, luego Hitler en Alemania, y por supuesto Franco, que con un motín fascista derrotó a la primera república elegida por el pueblo, en 1931. Ello significó que hubiera un millón de españoles muertos; entre esos muertos hubo muchos uruguayos, civiles y militares, que fueron a combatir en defensa de la República española. Se puede decir que la humanidad ha ofrendado en la lucha por la democracia, en la lucha contra el nazismo y el fascismo, más de sesenta millones de muertos. Y todo tuvo un origen que se dio precisamente en Alemania, donde el ministro del Interior acaba de reconocer un resurgimiento de células nazis, particularmente en el Este de Europa, es decir desde la antigua Prusia Oriental, y ¡oh ironía! en la ex República Democrática Alemana (RDA).