Sin ninguna duda Hamás querrá sacar el mayor provecho de su negociado donde logró liberar a más de mil prisioneros a cambio de un solo soldado israelí. Pero prestemos atención: este último acuerdo ha creado no más de un inconveniente para esta organización terrorista. Incluso, problemas que podrían afectarlo de medida estratégica. Primero, un signo de pregunta despierta la duda de cómo será la postura de Irán. El solo echo de que hayan dejado que Ahmed Jabari, jefe del ala militar de Gaza, llegara a Egipto y realizara una negociación, da a entender que de alguna manera están de acuerdo, pero ello sería por unas cuantas razones: desde el primer momento que empezaron las manifestaciones en Egipto, Irán ha intentado atraer a este país para que su futuro Gobierno sea bajo la influencia iraní. Por supuesto pudieron ver ciertas respuestas positivas de parte del Gobierno de Egipto. Incluso antes de las manifestaciones, Irán ha recibido el apoyo del secretario de la Liga Arabe Amr Mohammed Musa, para que pueda ser parte de la Liga Árabe, una propuesta que falló por la fuerte oposición de Arabia Saudita a que Irán sea parte de la misma.