El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, pidió la renuncia del presidente Bashar al Assad para evitar lo que calificó como un mayor derramamiento de sangre. “Por la salvación de su pueblo, de su país y de la región, deje ahora el poder”, clamó desde Ankara. Por su parte, la Asamblea General de Naciones Unidas hizo escuchar su voz al condenar, mediante una resolución difundida ayer, la represión y persecución que el gobierno sirio implementa para contrarrestar las manifestaciones en contra del régimen de Assad. Según el texto de la resolución, que fue llevado al recinto por la Comisión de Derechos Humanos, la ONU invitó al gobierno de Damasco a que ponga en práctica el plan de acción de la Liga Arabe.