Turquía fue el primer país musulmán que reconoció al Estado de Israel desde el comienzo en 1949. Seis décadas después, los líderes turcos piensan que fue un gran error. Simplemente existe la matemática de la política detrás de la transformación aparentemente compleja de los lazos turcos-israelíes desde lo «estratégico y amigable», hace menos de dos décadas atrás, hasta «los términos de guerra fría y hostilidad profunda». Turquía ha perdido su estructura política secular, e Israel ha perdido a Turquía. Tal como me dijo el Presidente Shimon Peres en 2006: «Cuando comienza la santidad, se termina la razón». En las últimas dos décadas, la demografía sociopolítica de Turquía ha cambiado radicalmente a favor del conservadurismo étnico y religioso. En junio de 2011, casi tres cuartos de la población turca votó por los partidos islamistas, «neo-islamistas» y étnicamente nacionalistas, y los laicos representaron sólo un cuarto de los votos nacionales.