El sistema educativo en los países árabes sufre un retraso grave; las escuelas sólo producen jóvenes ignorantes. Al parecer, a la primavera árabe le sucederá un invierno árabe. Se trata de una consecuencia enteramente predecible: los islamistas heredarán la tarea de los dictadores. El Informe sobre Desarrollo Humano Árabe de 2002 del Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas señala entre sus conclusiones la existencia de «profundas deficiencias estructurales» en los países árabes. En otras palabras, para la época en que se realizó el informe, las sociedades árabes no mostraban una condición saludable. Según el informe de las Naciones Unidas, esta enfermedad se hacía evidente en la falta de «respeto a los derechos humanos y a las libertades individuales», la situación de la mujer árabe y el estado lamentable de la «adquisición de conocimientos y su utilización efectiva.»
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