Irán dejó en libertad a 11 manifestantes que habían sido detenidos por atacar la embajada y un complejo diplomático británicos en Teherán esta semana, informó la agencia Fars. En tanto, Europa impuso sanciones. Las autoridades no ofrecieron una explicación sobre la liberación. Bajo la ley iraní, el daño a la propiedad ajena es castigado hasta con tres años de prisión. Sin embargo, la decisión podría indicar que los manifestantes cuentan con protección en círculos de alto nivel dentro del sistema de gobierno del país.