Mientras para los Estados Unidos el activismo y la expansión de Irán en América Latina representa una amenaza creciente a su seguridad, otros países lo ven como una oportunidad y consideran a Irán como un país amigo e inclusive un aliado estratégico. La cuestión iraní tiene múltiples dimensiones e implicancias para América Latina. Desde que el presidente Ahmadinejad arribo al poder en 2005, el protagonismo de Irán en la región y sus relaciones privilegiadas con Venezuela y demás países del ALBA han sido fuente de inquietud e interrogantes. El avance iraní es coyuntural para Latinoamérica a raíz del desarrollo de su programa nuclear, este hecho ha colocado a Irán como un estado que ha cruzado las líneas rojas permitidas por la comunidad internacional. En este marco, las posiciones que adopto el gobierno del presidente uruguayo José Mujica y el impulso de sus relaciones políticas y económicas con el régimen de los Mullah podrían entonces afectar sus relaciones con sus vecinos y desde luego con los EE.UU.